Loading

Mis diez mandamientos

Hay algunas reflexiones que me guían a la hora de explicar qué quiero hacer y qué sé hacer, que no siempre es lo mismo, ojalá. Si no te apetece escucharlas, pero sí ver qué ideas o formatos concretos tengo en la cabeza, te ayudo a llegar: si vas aquí directamente te ahorras un tiempo, te saltas las secciones de mis alfombras (y lo que tengo escondido) y mis muebles (ergo mis muertitos). Llegarás directamente a la luz, Carol Anne, camina hacia ella, hay ofertas en lámparas, y cerca ya las cajas. De nada. No problem.

Para las y los valientes, vamos allá.

1.Falta de respeto

Tanto medios, de todo tipo, como actores económicos y/o políticos hemos perdido el respeto a la ciudadanía. En el periodismo les confundimos con consumidores/prosumidores y, sobre todo, socias y socios en el mundo digital. Te dejamos hacer algo si nos financias. Comprensible financieramente, es un camino, pero deficitario: la oferta de tazas, encuentros digitales, revistas de papel sobrantes de stock (que no se venden vaya) y similares como retorno es francamente pobre para un 2019 en el que cada mano tiene una ventana al mundo. Y en televisión, entendiéndola aquí como el concepto clásico dar-a-un-botón-de-un-electrodoméstico, leer unos tweets de un hashtag antes de un bloque publicitario parece un chiste, y malo.

2. Harry , al tejado. Hay que salir, de nuevo. También en internet

Fernando González, Gonzo, dijo hace poco en La Ser: “desde la calle se entienden muchas cosas, el problema es que solo se puede estar en una calle a la vez”. La respuesta para esto está ya aquí hace años, que no es solo lo digital, nunca renunciaré al mundo real, esto no es Matrix, pero pasa seguro por lo digital. Indudablemente. De hecho la diferencia entre digital y analógico empieza a ser demasiado antigua. Es más: es inexistente.

Las personas que no sabemos vivir sin comunicar, que nos llamamos profesionales, estamos fallando al elegir las claves de lo que preocupa/ocupa interesa/incumbe. Nos falta capacidad de escucha, empatía, vocación de servicio público y humildad. Y como no tenemos esta información, nos fiamos de los publicistas más de lo recomendable, por lo tanto, el espacio entre la realidad y las parrillas es cada vez mayor. No sabemos qué pasa ahí fuera, o no queremos enterarnos.

Pocas veces dedicamos tiempo a estudiar a qué sociedad nos dirigimos. Yo cuando me encuentro investigaciones como esta, de una consultora que trabaja para marcas, me emociono. Se presentó en el MIPCOM de 2016 y merece la pena que os regaléis 25 minutos para entender cómo de diferentes son los consumidores, ahora creadores ya sin vuelta atrás, que vienen:

¿Y quién está atento a estos y acierta a veces? Yo diría que youtubers e instagrammers que con una cámara y un ordenador generan comunidad, segmentada y leal, estableciendo citas que no se pierden entre ofertas «de amplio espectro».

3. Muerte al amplio espectro

Nuncamais, nein. Que no. Que o nos sentimos identificados y únicos, mira-te-estoy-hablando-a-ti, o desconectamos. La media de atención máxima es 8 minutos, máximo. Hay mil opciones en mil plataformas para consumir cuando quieras. Lo podast de radio son un buen ejemplo: historias muy bien contadas, puede ser ficción o no, con la duración perfecta para ir al trabajo o al centro de estudios. Tenemos al la generación baby boom, la X, la Y (millenials), y la Z de antes. Cada una/o con sus intereses a golpe de mano y cuando quieran. ¿Vamos a seguir insistiendo en acertar para todos?

4. El humor y no el amor, salvará el mundo

¿Quién está acertando siempre?, y esto es una reflexión muy personal: los formatos de comedia que analizan la actualidad. Y que no están únicamente en las cadenas de televisión, o están poco. Radio, radio estreameada, plataformas (HBO tiene a John Oliver, TBS el Full Frontal de Samantha Bee, Netflix a Hashan Minhaj, que define su programa como «otra serie de Netflix» riéndose de sí mismo, más los tótems del late y late-late night diarios, todos hombres aún, desgraciadamente.). Los monólgos iniciales de Buenafuente y Broncano buscan esos guiños con el día a día de quien les mira, buscando la broma y no el activismo, que es la forma más honesta de hacer humor y quizá, la más efectiva. Desde luego son quienes nos explican mejor el mundo, porque es «una una forma juguetona de ofrecer los tipos de percepción que no se permiten en formatos de noticias más serios, que servilmente se aferran a la causa oficial de los hechos». Ya me gustaría que fuera mía la cita, pero no, es de un análisis de la BBC de lo que supuso Jon Stewart en la creación de espíritu crítico en Estados Unidos. Para mí, pura magia.

5. Toquemos piel sin obligarnos a llorar

Las personas que no sabemos vivir sin comunicar, que nos llamamos profesionales (repeat), tenemos la responsabilidad de saber qué se piensa sobre qué nos pasa… la vida. Hay que poner la oreja. Apoyarnos en quien sabe mirar a la sociedad y contarnos qué nos ocurre. Si es que queremos crear para ella, y no solo hacer algo que genere ingresos. Objetivo necesario, desde luego, pero incompleto para mí.

En este sentido, hay una propuesta que no es necesariamente un formato audiovisual. Comenzó siendo una serie de vídeos que derivaron en un juego, de cartas y tablero, sí, en el que hay mucho y puro trabajo sociológico, de escucha, de conexión y comunidad. A veces me descubro viéndolos en bucle. Os presento The Skin Deep, exploring the human connection in the digital age. Ahí es nada. Y no siendo diseñado para lo que entendemos aún por televisión, ya tienen un Emmy.

Mención especial aquí, a Radio Gaga en Cero. Lo mejor que se hace en televisión por aquí. Y siendo una idea belga, qué buen ejemplo de que no hay diferencias que valgan cuando buscas piel. quizá lo del sin lágrimas falta trabajarlo, tengo mi propio debate sobre si sí o no, o cuando sí y cuando no.

6. El talento de la anticipación y colocarnos desde donde mejor se cuente

Las personas que… sabemos cómo observar para crear mirada fresca, lo que genera una doble ventaja: a los actores que invitas les interesa explicarse más allá de la burbuja y el público puede captarnos como algo distinto, un ejemplo es la mirada externa del documental “Dos Catalunyas” de Netflix.

7. La participación no es el maná

También sabemos ser realistas con la participación, engagement o creación de comunidad. Debemos hacer que nuestras propuestas funcionen también sin el brillo de la participación, por si nos miran son desconfianza. Yo me equivoqué en 2011: lo negué, me enfadé, negocié conmigo misma y decidí aceptar el intento y seguir aprendiendo, para hacerlo mejor a la próxima. Thank u, next, que dice Ariana Grande.

8. El factchecking tampoco

Cuidado con la obsesión con los datos, sirven en para generar rage against the machine en redes, pero se quedan helados pronto. Las píldoras de Buzzfeed para Netfix siendo una idea buena y un espacio interesante, quizá me resultan quince minutos espídicos  que confunden, es imposible asumir toda la información que nos dan. Nos falta contexto, y un dato y una experiencia en primera persona del periodista por sí solos no nos acerca a la verdad. Estas propuestas están tan cocinadas como las personas que... queramos presentarlas. Los bulos desmentidos, rastreadores y demás son una oferta similar. Nos falta, una vez más, respeto a quien nos mire, que se merece una narración más completa, más ambiciosa, chup-hup, más abierta, honesta. Se puede hacer en píldoras breves, que arranquen y continúen su vida online, y se complementen, haciéndolas interactuar, paquetizándolas. Por ejemplo.


9. La saturación (llámale homenaje cuando no copia) es el infierno
Más que nunca, con tantas puertas de entrada para ofertas, el hacer-lo-que-hacen-ellos con otra productora y si puede ser empaquetando producción y reduciendo gastos es fatal. Se nota, huele a kilómetros y no funciona. Una vez más, para mí es falta de respeto.
Estamos saturados de contenidos informativos y contenedores prácticamente iguales. Insistir en esta idea es desaparecer y ser irrelevantes cuando un youtuber conecta más con nosotros.
Y, lo sabemos de sobra, hemos alimentado una relación enfermiza y endogámica entre siglas de partidos y responsables de medios. Es la profecía autocumplida: no queremos tertulianos pero vemos y consumimos formatos de low cost que estiran esta idea hasta la extenuación. Clientelismo de periodistas y analistas varios, y asumible en costes. Peligroso.

10. Dicho esto, atendamos a las mayorías

Parece contratictoro pero no. No hablo del «para todos» sino de un «¿no nos dejamos a alguien detrás?»

Somos casi 13 millones de entre 36 y 54 años en España, 7,1 millones entre 35 y 24 años y 2,7 millones de personas entre los 18 y los 23 años. X, Y y Z de nuevo. Viva el INe. Consumimos de forma distinta y en lugares distintos y a veces, quizá, participamos. Lo hemos visto. Pero hay una cifra muy siginificativa y que, si nos empeñamos en correr hacia adelante dejamos sin ofertas. Somos los padres, madres de adolescentes o jóvenes, o adultos que crecieron analógicos, reaccionamos a lo digital y esperamos que alguien nos recuerde de qué va la vida, sobre todo a principios de mes, o a finales, según las angustias de cada uno.

Si los que… les dejamos en manos de los informativos de las 21h y Coelho como únicas opciones, la cosa no irá muy bien. Corred.

Queridos hermanos…

Estos diez mandamientos se resumen en dos… mejor en el segundo, porque de lo amar a Dios es de club de fans de los 90. Me quedo con el de amar al prójimo como a ti mismo. Es sencillo: hace casi diez años que nos hablaron del engagement, de la pantalla competa, de la bidireccionalidad pero no hemos apostado realmente por ella. Al final, lo reducimos al santo/a becario haciendo RT de vez en cuando a alguien. Aún en 2019 estamos así.

Hay espacios como The Stream de Al Jazeera que trabajaron muy bien desde 2011, y continúan. Tuvieron un papel significativo en el año de los Occupy las revoluciones árabes, en lo relativo a difusión y creación de conversación y diálogo. Yo misma pude hablar con el ministro de exteriores de Islandia Össur Skarphéðinsson desde mi ordenador. La Parada fue un formato con 20 episodios que desarrollé en este sentido, aprovechando la facilidad de conexión que estaba irrumpiendo el contexto social de entonces, en el que el consumidor medio parecía tener interés en convertirse en actor activo de la actualidad. Conectamos continentes, representantes politicos con ciudadanos, que de forma individual o colectiva decidieron hablar, preguntar y reflexionar. Un ejercicio práctico e inclusivo de transparencia.

En septiembre de 2013, Antena 3, ya como grupo Atresmedia, se envalentonó con un programa, Ciudadanos, presentado por Julia Otero, que exploraba esta vía, aunque duró solo dos episodios en emisión. O un medio generalista no era el espacio, o no se dejó crecer al formato. Nunca entendí que no se le diera aire, para mí fue una oportunidad perdida.

La idea sigue, en manos de algunos. Proyectos periodísticos en desarrollo como The Correspondent, apadrinados por maestros del periodismo como como Jay Rosen y del análisis de datos como Nate Silver están explorando la misma idea. Y, nota curiosa, presentan el proyecto en un formato de sátira política como The Daily Show de Comedy Channel. Ah, el humor.

Así se refieren a cómo incorporarán a la audiencia, en su caso también fundadora y financiadora del medio, en las coberturas: Collectively, our readers know way more than we do about most of the stories we cover. That’s why The Correspondent does not simply broadcast information. When we cover something you know a lot about, we invite you to contribute your expertise and share your experience. That’s part of being a member. Correspondents share their story ideas and research questions from the start, inviting feedback from members to make our journalism better. We don’t see you as a mere news consumer, but as a knowledgeable contributor of expertise.

Yo no diferencio entre cadenas de televisión y medios escritos. En 2019 esas barreras han desaparecido. En España portales como El Confidencial o Eldiario.es, nativos digitales son el espacio perfecto para lanzar estas ideas aunque aún no lo hacen por considerar que son de coste algo y difícilmente asumible. Y las grandes cabeceras que sobrevivirán sin el papel, están en la misma situación. Sin embargo, la bajada de costes de producción y los contenidos branding hacen que sea una vía a explorar, a pesar de lo que les digan los publicistas. C’mon, valientes.